El blog de Charly García. Fechas, noticias,ineditos y rarezas. Say No More.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
lunes, 9 de noviembre de 2009
CHARLY GARCÍA: EL MUNDO LATINO, A SUS PIES

Es muy difícil que alguna otra vez, salvando que vinieran de boca de sus fans, Charly García haya escuchado tantos elogios juntos como esta semana en Las Vegas. Para empezar, el presidente de la Academia de Grabación que entrega los Grammy gringos, Neil Portnow, lo presentó como "una verdadera leyenda viviente del rock latino". Y Gustavo Santaolalla, quien le entregó el premio en nombre de la Academia y también de "Nito Mestre y León Gieco, que no pudieron venir pero están aquí con vos", lo llamó "genial, gracioso, peligroso (adjetivo muy aplaudido por el público), divertido, agudo, carismático, controversial, salvaje, frágil, absurdo, cuerdo y brillante". García agradeció a la Academia, a sus músicos, le dedicó su premio a Mercedes Sosa y a todos los jóvenes "que siguen haciendo del rock una propuesta válida, humanista y musical". Y eso fue a las 11 de la mañana. Por la noche, el nuevo García miró desde su asiento el show en homenaje a Juan Gabriel, incluyendo las actuaciones de David Bisbal, Luis Fonsi y Laura Pausini, sólo interrumpido por saludos de sus colegas como Coti, quien vistiendo una remera con la imagen de Charly se acercó respetuoso a felicitarlo. El jueves por la noche, desde su privilegiado asiento en las primeras filas del show de premiación, sin inmutarse, García siguió haciendo su curso rápido de "latinidad al palo".
Calle 13 en el Pepsi Music 09, Say No More.

¡Súbele el volumen a la música satánica! Después del show orgiástico e inolvidable en GEBA, Calle 13 volvió para continuar con su misión: convertir a todos a ese paganismo sensual que predican y, también, volver a dejar en claro cuál es su posición ideológica. Esta vez, el mensaje siempre cargado de significado político que Residente escribe en su espalda fue "Say No More" (y confirmó la presencia de Charly García sobre el escenario, al parecer, en mero carácter de espectador). "Nadie como tú" y "Tango del pecado" iniciaron la prédica y, con declaración de principios musicales incluida (René: ¡ya entendimos que NO son un dúo de reggaeton!) siguió "Ven y critícame". El taciturno pero virtuosamente versátil Visitante mantuvo su posición tímida; en el extremo opuesto, PG13 dio cátedra de perreo e histrionismo y, de nuevo, sorprendió con su intro de "Pal norte". Obvio, René fue target de todo, corpiños al tablado incluidos: arengando a "hombres y mujeres, ya que aquí no hacemos distinción de género", proclamando su soltería e invitando a una decena de chicas al escenario. Para el final, terminando "Atrévete-te", Residente mandó "un saludo a Charly García y mi querida Mercedes (Sosa)" y completó el ABC del músico correctamente comprometido, "que la chupen" incluido.
Fuente: Clarín y RollingStone.
Calle 13 en el Pepsi Music 09, Say No More.

¡Súbele el volumen a la música satánica! Después del show orgiástico e inolvidable en GEBA, Calle 13 volvió para continuar con su misión: convertir a todos a ese paganismo sensual que predican y, también, volver a dejar en claro cuál es su posición ideológica. Esta vez, el mensaje siempre cargado de significado político que Residente escribe en su espalda fue "Say No More" (y confirmó la presencia de Charly García sobre el escenario, al parecer, en mero carácter de espectador). "Nadie como tú" y "Tango del pecado" iniciaron la prédica y, con declaración de principios musicales incluida (René: ¡ya entendimos que NO son un dúo de reggaeton!) siguió "Ven y critícame". El taciturno pero virtuosamente versátil Visitante mantuvo su posición tímida; en el extremo opuesto, PG13 dio cátedra de perreo e histrionismo y, de nuevo, sorprendió con su intro de "Pal norte". Obvio, René fue target de todo, corpiños al tablado incluidos: arengando a "hombres y mujeres, ya que aquí no hacemos distinción de género", proclamando su soltería e invitando a una decena de chicas al escenario. Para el final, terminando "Atrévete-te", Residente mandó "un saludo a Charly García y mi querida Mercedes (Sosa)" y completó el ABC del músico correctamente comprometido, "que la chupen" incluido.
Fuente: Clarín y RollingStone.
sábado, 7 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
Charly García: “Ahora todas las estaciones son buenas”

Unas horas antes de que se entregaran los Grammy Latinos, Charly García subió al escenario armado en el Four Seasons de Las Vegas para recibir el reconocimiento a la Excelencia Musical que entrega la Academia Latina de Ciencias y Artes Musicales. Después de que se mostrasen unas imágenes que, desde una pantalla gigante, recorrían la vida del músico –desde Sui Generis, pasando por La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán, hasta la actualidad– Gustavo Santaolalla le entregó el premio a un Charly impecable y emocionado, quien al recibirlo se lo dedicó a los que estuvieron con él en este año y medio de rehabilitación y a su amiga Mercedes Sosa: “Ella siempre decía que yo me merecía más premio y más reconocimiento”.
Una vez que varios de los músicos presentes saludaran al ro-cker argentino, más en calidad de fanáticos que de colegas –entre ellos los Calle 13 y Laura Pausini–, el músico quien, curiosamente, nunca había recibido un Grammy, regresó a su hotel desde donde atendió por teléfono a Crítica de la Argentina.
–¿Cómo te sentiste?
–La pasé bien porque era un tramo de la ceremonia previo a la parte musical, Gustavo Santaolalla hizo un discurso muy lindo sobre mí (la lista de adjetivos elogiosos terminó con un “el más grande todos, nuestro padre, el padre del rock latino: Charly García”), y pasaron un video de recopilación de mis cosas. Además, las personas que votaron para el premio eran tipos muy grosos como un músico de Charlie Parker. Después hubo un lunch, recién llego a la pieza y ahora voy a una fiesta.
–El timing es perfecto: se dan varias cosas buenas a la vez, ¿no?
–Sí, es cierto. Se dan cosas buenas muy juntas. Es como un renacimiento de todo, y encima esto es a una escala mucho más grande. Estoy muy contento. Creo que mi cambio fue notado no te digo por el mundo, pero por mucha gente. Creo que me encarrilé y todas las estaciones están buenas ahora.
–¿Tenés ganas de tener una revancha y dar un show sin lluvia?
–Sí, sería bueno usar los efectos especiales sin la lluvia. Lo que pasa es que sólo podemos montar un show así de grande en lugares grandes; tiene que ser en una cancha de fútbol. No sé bien dónde es el show de Rosario... La verdad es que la parte musical está tan ajustada que sería bueno empezar a poder usar todo lo demás.
Gustavo Santaolalla, que acompañó a Charly en todo momento, se encargó de remarcar que la prioridad del rocker –que hace dos semanas sacudió el estadio de Vélez en medio de una lluvia implacable– es la música: “Por suerte ahora la música volvió a ser la protagonista de su vida y lo que más le importa a él es estar bien. Y para nosotros la prioridad es disfrutar de lo que hace Charly, que es impagable”.
Además del reconocimiento al creador de “Demoliendo hoteles”, también recibieron su estatuilla el venezolano José Antonio Abreu, los artistas mexicanos Marco Antonio Muñiz y Juan Romero, el percusionista cubano Cándido Camero y la cantante peruana Tania Libertad. La brasileña Beth Carvalho, otra de las premiadas por su trayectoria, no pudo asistir.
Fuente: Crítica Digital
Una vez que varios de los músicos presentes saludaran al ro-cker argentino, más en calidad de fanáticos que de colegas –entre ellos los Calle 13 y Laura Pausini–, el músico quien, curiosamente, nunca había recibido un Grammy, regresó a su hotel desde donde atendió por teléfono a Crítica de la Argentina.
–¿Cómo te sentiste?
–La pasé bien porque era un tramo de la ceremonia previo a la parte musical, Gustavo Santaolalla hizo un discurso muy lindo sobre mí (la lista de adjetivos elogiosos terminó con un “el más grande todos, nuestro padre, el padre del rock latino: Charly García”), y pasaron un video de recopilación de mis cosas. Además, las personas que votaron para el premio eran tipos muy grosos como un músico de Charlie Parker. Después hubo un lunch, recién llego a la pieza y ahora voy a una fiesta.
–El timing es perfecto: se dan varias cosas buenas a la vez, ¿no?
–Sí, es cierto. Se dan cosas buenas muy juntas. Es como un renacimiento de todo, y encima esto es a una escala mucho más grande. Estoy muy contento. Creo que mi cambio fue notado no te digo por el mundo, pero por mucha gente. Creo que me encarrilé y todas las estaciones están buenas ahora.
–¿Tenés ganas de tener una revancha y dar un show sin lluvia?
–Sí, sería bueno usar los efectos especiales sin la lluvia. Lo que pasa es que sólo podemos montar un show así de grande en lugares grandes; tiene que ser en una cancha de fútbol. No sé bien dónde es el show de Rosario... La verdad es que la parte musical está tan ajustada que sería bueno empezar a poder usar todo lo demás.
Gustavo Santaolalla, que acompañó a Charly en todo momento, se encargó de remarcar que la prioridad del rocker –que hace dos semanas sacudió el estadio de Vélez en medio de una lluvia implacable– es la música: “Por suerte ahora la música volvió a ser la protagonista de su vida y lo que más le importa a él es estar bien. Y para nosotros la prioridad es disfrutar de lo que hace Charly, que es impagable”.
Además del reconocimiento al creador de “Demoliendo hoteles”, también recibieron su estatuilla el venezolano José Antonio Abreu, los artistas mexicanos Marco Antonio Muñiz y Juan Romero, el percusionista cubano Cándido Camero y la cantante peruana Tania Libertad. La brasileña Beth Carvalho, otra de las premiadas por su trayectoria, no pudo asistir.
Fuente: Crítica Digital
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Charly García recibió un Grammy a la excelencia musical

Charly García recibió el premio a la Excelencia Musical otorgado por la Academia Latina de la Grabación, que entrega los Premios Grammy Latinos, en una ceremonia realizada en la ciudad de Las Vegas."Estoy muy contento", dijo García en comunicación telefónica con la señal Todo Noticias (TN). "Me sentí muy bien, me presentó muy bien Gustavo (Santaolalla) y toda la gente me recibió muy bien", contó el músico. Al recibir la mención, García dijo que le hubiese encantado estar, en este momento, con Mercedes Sosa, al recordar a la intérprete fallecida el 4 de octubre en Buenos Aires."Ella siempre me decía que era muy injusto que no recibiera muchos premios", rememoró García. “En esta etapa este premio es un honor y es un gran aliciente porque yo creo que los homenajes hay que darlos en vida. Yo me siento tan joven como siempre, pero sin duda que viene muy bien vivirlo ahora”, dijo el roquero, de 58 años, que llegó al homenaje de la Academia Latina de la Grabación acompañado del productor y colega argentino Gustavo Santaolalla.“Yo nunca tuve un Grammy y me parece que así es la mejo forma que me lo pueden dar”, dijo, al celebrar que su gramófono dorado llegó por la trayectoria como músico y no por un disco o una sola canción.“Es un premio a la excelencia musical y es muy difícil de resistir este tipo de premios, no es un premio por un disco, no es por un trabajo específico, es un premio porque soy un buen músico. Pero en cualquier caso me siento honrado porque no tiene que ver con el origen de la música, si lo vemos así mi música tiene más influencia de acá (Estados Unidos), más anglo que latina, yo no hago música latina, pero eso no tiene que ver con el acto de hoy” , cerró el roquero.
Santaolalla fue también quien le entregó la distinción a García "el más grande todos, a nuestro padre, al padre del rock latino", dijo. Antes de sus palabras se vio un video que recorrió la vida de García desde sus comienzos. "Poder darle una distinción como esta, que se la merece desde hace mucho porque su contribución existe desde hace mucho, pero es un gran momento para dárselo porque es un momento en que la música ha vuelto a ser protagonista de su vida", sostuvo.El músico además celebró "los cambios que le están ocurriendo" en García y añadió que "son tan importantes y que nos alegran tanto, porque ha sido y sigue siendo en referente para todos nosotros. No olvidemos que Charly siempre fue una persona brillante, superinteligente, de un corazón increíble y lo demás es anécdota porque su historia es la música y esto es lo que perdura", concluyó Santaolalla.
Respecto de la actualidad del ex Sui Generis, Santaolalla dijo que "por suerte ahora Charly volvió a hacer música y a estar bien y esa debe ser su prioridad. Y para nosotros la prioridad es disfrutar la música de Charly que es impagable".El galardón a la Excelencia Musical es otorgado por votación del Consejo Directivo de La Academia Latina de la Grabación a los artistas "que han realizado contribuciones creativas de excepcional importancia artística en el campo de la grabación durante sus carreras".
Fuentes: ABC; LaGaceta
Santaolalla fue también quien le entregó la distinción a García "el más grande todos, a nuestro padre, al padre del rock latino", dijo. Antes de sus palabras se vio un video que recorrió la vida de García desde sus comienzos. "Poder darle una distinción como esta, que se la merece desde hace mucho porque su contribución existe desde hace mucho, pero es un gran momento para dárselo porque es un momento en que la música ha vuelto a ser protagonista de su vida", sostuvo.El músico además celebró "los cambios que le están ocurriendo" en García y añadió que "son tan importantes y que nos alegran tanto, porque ha sido y sigue siendo en referente para todos nosotros. No olvidemos que Charly siempre fue una persona brillante, superinteligente, de un corazón increíble y lo demás es anécdota porque su historia es la música y esto es lo que perdura", concluyó Santaolalla.
Respecto de la actualidad del ex Sui Generis, Santaolalla dijo que "por suerte ahora Charly volvió a hacer música y a estar bien y esa debe ser su prioridad. Y para nosotros la prioridad es disfrutar la música de Charly que es impagable".El galardón a la Excelencia Musical es otorgado por votación del Consejo Directivo de La Academia Latina de la Grabación a los artistas "que han realizado contribuciones creativas de excepcional importancia artística en el campo de la grabación durante sus carreras".
Fuentes: ABC; LaGaceta
YA ESTAN A LA VENTA LAS ENTRADAS PARA VER A CHARLY GARCÍA EN EL HIPODROMO DE ROSARIO EL 5 DE DICIEMBRE

Charly García llegará a Rosario el 5 de Diciembre de 2009 al Hipódromo del Parque Independencia.
Dirección: Dante Alighieri (s/n) Parque de la Independencia, Rosario, Santa Fé.
Entradas a la venta en:
Teatro Broadway (San Lorenzo 1223) o Telefónicamente con tarjeta por TU TICKET (0341) 527 9000
Precios de las entradas:
Campo Vip $ 220
Teatro Broadway (San Lorenzo 1223) o Telefónicamente con tarjeta por TU TICKET (0341) 527 9000
Precios de las entradas:
Campo Vip $ 220
Campo $ 275
Sector Jockey Club $ 198
Generales Alta $ 165
Generales lateral $ 110
Generales Alta $ 165
Generales lateral $ 110
Todas las ubicaciones son sin numerar y no se cobra recargo por la compra con tarjeta.
CHARLY GARCÍA EN COLOMBIA, ENTRADAS YA A LA VENTA


Domingo 29 de noviembre de 2009, 7:00pm
PARQUE SIMON BOLIVAR,Carrera 48 con calle 63, Bogotá
La leyenda del rock argentino vuelve a Bogotá con su gira Tengo que volverte a ver. Después de sus exitosas presentaciones en Lima, Santiago y Buenos Aires donde cantó ante más de 40.000 personas, el 29 de noviembre en el parque Simón Bolivar veremos a Charly como siempre lo quisimos ver después de su largo proceso de rehabilitación.
Precios:
Platino $300.000*
VIP $150.000*
General $ 80.000*
*No incluye costo de servicio Tu boleta.
Apertura de puertas 4:00pm
Inicio de show 6:00pm
Edad mínima de ingreso 14 años
Comprar tickets: tuboleta
PARQUE SIMON BOLIVAR,Carrera 48 con calle 63, Bogotá
La leyenda del rock argentino vuelve a Bogotá con su gira Tengo que volverte a ver. Después de sus exitosas presentaciones en Lima, Santiago y Buenos Aires donde cantó ante más de 40.000 personas, el 29 de noviembre en el parque Simón Bolivar veremos a Charly como siempre lo quisimos ver después de su largo proceso de rehabilitación.
Precios:
Platino $300.000*
VIP $150.000*
General $ 80.000*
*No incluye costo de servicio Tu boleta.
Apertura de puertas 4:00pm
Inicio de show 6:00pm
Edad mínima de ingreso 14 años
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lunes, 2 de noviembre de 2009
CHARLY GARCÍA EN URUGUAY SUSPENIDO HASTA NUEVO AVISO
CHARLY GARCÍA VUELVE A ECUADOR, RESERVA TU LUGAR

FECHA: jueves, 26 de noviembre de 2009
LUGAR: Estadio Alberto Spencer, Av. de Las Américas S/N, Guayaquil, Ecuador.
CAPACIDAD: 45.000 personas.

LOCALIDADES:
CHARLY BOX $140,00 *
GOLDEN BOX $120,00 *
VIP $100,00 *
CANCHA $30,00 *
TRIBUNA $20,00 *
FECHA: sábado, 21 de noviembre de 2009
LUGAR: Coliseo Ruminahui, Av. Diego Ladrón de Guevara S/N y José María Velasco Ibarra, Quito, Pichincha,Ecuador.
CAPACIDAD: 18.000 personas.


LOCALIDADES:
CHARLY BOX $140,00 *
GOLDEN BOX $120,00 *
VIP $100,00 *
BUTACA $40,00 *
PREFERENCIAL $30,00 *
GENERAL $20,00 *
*ESTOS VALORES NO INCLUYEN EL CARGO DE SERVICIO
*EL DESCUENTO PARA LA TERCERA EDAD ES DEL 50%
Comprar Localidades: Ticketshow
LUGAR: Estadio Alberto Spencer, Av. de Las Américas S/N, Guayaquil, Ecuador.
CAPACIDAD: 45.000 personas.

LOCALIDADES:
CHARLY BOX $140,00 *
GOLDEN BOX $120,00 *
VIP $100,00 *
CANCHA $30,00 *
TRIBUNA $20,00 *
FECHA: sábado, 21 de noviembre de 2009
LUGAR: Coliseo Ruminahui, Av. Diego Ladrón de Guevara S/N y José María Velasco Ibarra, Quito, Pichincha,Ecuador.
CAPACIDAD: 18.000 personas.


LOCALIDADES:
CHARLY BOX $140,00 *
GOLDEN BOX $120,00 *
VIP $100,00 *
BUTACA $40,00 *
PREFERENCIAL $30,00 *
GENERAL $20,00 *
*ESTOS VALORES NO INCLUYEN EL CARGO DE SERVICIO
*EL DESCUENTO PARA LA TERCERA EDAD ES DEL 50%
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miércoles, 28 de octubre de 2009
CHARLY GARCÍA "SALÍ DEL INFIERNO"



Como la mitológica Ave Fénix, Charly Garcia (58), el prócer del rock nacional, se consumió en su propio fuego, para resurgir de sus cenizas renovado, con el alma y el corazón intacto. Muchos lo dieron por muerto, por terminado. Pero la vida le hizo un guiño cómplice, y hoy la realidad no puede estar más alejada de aquellos años en el infierno. Atrás quedó el músico descontrolado, el de los incidentes y las agresiones permanentes. Atrás quedaron sus días de 24 horas sin dormir, de excesos y adicciones. Hoy, distanciado de todo lo que lo alejó de la vida y bien cerca de quienes estuvieron en todo momento con él, reconstruyó la leyenda del hombre del oído absoluto, Carlos Alberto García Moreno volvió a los escenarios argentinos en el estadio de Vélez Sársfield. Bajo una lluvia torrencial, fue un show imborrable para las 40.000 almas que presenciaron el nuevo nacimiento de Charly, justamente en el día de su cumpleaños número 58, el 23 de octubre. Crónica de una noche en la que CARAS fue único testigo del renacer de un genio.
“Mucha gente está orgullosa de mí por lo que hice. Salí del infierno. No resulta fácil cambiar así. Sexo, droga y rock and roll están muy bien, pero uno en la vida, primero, es músico. Cuando estaba en una de las clínicas, en la televisión decían que estaba muerto. Ya me daban por muerto y aún me queda vida, porque renací. No son muchas las personas que llegan hasta donde yo llegué y toman envión, y se la bancan y se la bancan...”, le contó Charly a CARAS, momentos antes de salir al escenario.
Siempre acompañado por su manager y ángel guardián, Fernando Seresesky, el viernes Charly se reunió en el departamento que le prestó Ramón “Palito” Ortega, sobre la calle Ugarteche, con sus músicos. Los mismos a quienes llama su “nueva familia”: Hilda Lizarazu, Fabián von Quintiero, los chilenos Kiushe Hayashida, Tonio Silva Peña y Carlos González, y Carlos Alberto “el Negro” García López. Allí, vieron un poco de televisión, charlaron acerca del show y Charly habló varias veces con “Palito”, gran responsable junto a su familia y a Seresesky del “milagro García”. Y si no que lo diga el propio músico: “Lo de Palito fue algo increíble, porque si no hubiera estado él, no sé qué hubiera pasado... Me hubieran llevado a una granja. Y él me ofreció su casa. Tomó mi vida como un asunto personal, como si fuese su hermano”, contó.
Lejos de su peor momento -en junio de 2008, cuando corrió desnudo, rompió un televisor y agredió a un empleado de un hotel en Mendoza y fue atado ensangrentado a una camilla para trasladarlo a un hospital-, hoy Charly lleva una vida apartado de las drogas, el alcohol y los excesos. Va de su casa a los ensayos, cena con amigos, se acuesta a la una de la mañana y se levanta a las diez. En una entrevista que le realizó Jorge Lanata para el Diario Perfil, García se sinceró: “Cuando fui a lo de Palito apenas podía caminar, muchos no daban dos mangos por mi, le puse huevos. Ahora me acuesto temprano y me levanto a los 10 de la mañana, aunque después de las clínicas donde estuve me volví insomne. En Dharma estuve tres días atado a una cama”.
Siguiendo con las visitas que recibió el músico, también se acercó hasta el departamento Nicolás Cuño, el dueño de la marca Key Biscayne y asesor de imagen de García hace seis años. Él le planificó su look para toda la noche. “Charly lució un jean con una chomba negra, una campera de tela arrugada y calzado negro. Para el show usó un pantalón chupín ajustado y una camisola larga negra. Cuando la temperatura descendió notablemente se puso un poncho que le regalaron en Perú. Y para el festejo íntimo preferimos una camisola con una chaqueta Beatle, de cuero, entallada y pantalón chupín al tono”, aseguró el empresario textil.
Alrededor de las 18:00, la banda partió en una Van de lujo hacia Vélez por la calle Juan B. Justo. Al llegar al Amalfitani se refugiaron en el camarín, donde los esperaba “Pichón” Baldinu, el creador del grupo “De la Guarda” y responsable de montar una parte del show. Charly fumó algunos cigarrillos, comió quesos y antes de salir a escena tomó varias Gatorade de diferentes sabores. A las 21:00 llegó su joven novia, Mercedes Iñigo (22), más conocida como “VJ Mecha”, quien de inmediato fue al camarín con una amiga. Los novios se saludaron con mucho amor, y luego de un largo abrazo el músico la besó con pasión y se preparó para su gran día. “Extrañaba el túnel del estadio y escuchar el rugido de la gente, la subida al escenario. Yo dejé a la gente, no fue la gente la que me dejó a mí”, dijo Charly con cierta melancolía.
Con el estadio colmado y sin huecos a pesar de la lluvia, el viento y el frío, el músico salió a escena cerca de las 22:00. Y una ovación lo recibió. “No importa ni la lluvia ni los relámpagos, hoy vuelve el más grande”, le decía un joven, con lágrimas en sus ojos, a su padre. Hippies, roqueros, glams, grandes, chicos, bebés y hasta abuelos se habían congregado, portando brazaletes con la leyenda: “Say no more”, para volver a corear los clásicos de Charly. Solo y sentado al piano, abrió el recital con “El amor espera”, un tema de su disco “Ingfluencia”, editado en 2002. Luego fue dando rienda suelta a los clásicos “Funky”, “Parte de la religión”, “Promesas sobre el bidet”, “Yendo de la cama al living”, “Demoliendo hoteles” y “Los dinosaurios”, entre otros. El gran invitado de la noche fue Luis Alberto Spinetta, con quien cantó “Rezo por vos” bajo una lluvia torrencial. Desde las plateas, emocionados, Nequi Galotti y Bartolomé Mitre casi no podían creer la energía desplegada por García, tanto como Mike Amigorena, Emilia Attias, “el Turco” Naim, Evangelina Salazar, Emanuel Ortega, Ana Paula Dutil y “Rosarito” Ortega, algunas de las celebridades presentes en Liniers. Quien más se lamentó de no haber podido estar presente fue “Palito” Ortega, quien tuvo que viajar a Rosario.
Con la adrenalina a full, Charly desmostró estar más vivo que nunca. Durante dos horas brindó un recital de alto vuelo, y todo lo que era impensado hace un año, hoy es un hermoso sueño hecho realidad. “Dijeron que no podía cantar, que no podía tocar, que no podía resistir, ni volver. Y una vez más, Charly demostró que todo lo puede. Nosotros siempre supimos que podía. Lo vemos todos los días. Cantó dos horas bajo un diluvio, con viento, frío, y la rompió”, dijo sonriente Seresesky tras el show organizado por Fenix Entertainment Group. Pero aún quedaba lo mejor de la noche: su festejo íntimo, la celebración de su cumpleaños con 150 invitados en el bar Belushi, de Palermo Viejo. En un principio se iba a realizar en el Soul Café, pero al mediodía, durante un encuentro casual de Fabián von Quintiero con Fernando Aleixo, el dueño de Belushi, se combinó el cambio de escenario. Y los dueños de casa prepararon un salón a la altura de las circunstancias, decorado con globos que provocaron la sonrisa de Charly apenas ingresó, a la 01:30. Inseparable de su novia, el músico recibió a cada uno de los invitados con dos frases de cabecera: “Gracias por venir”, les decía con sincero agradecimiento, y enseguida preguntaba: “¿Te gustó el recital?” Además, en cada saludo remarcó la presencia de “Mecha”, a quién presentó siempre como “mi novia”.
El homenajeado y su chica se instalaron en un sofá que hacía las veces de cabecera. Y fueron varios los privilegiados que se fueron sentando a su costado: Hilda Lizarazu, García López, Pedro Aznar y una mujer que mucho tuvo que ver en su recuperación. Se llama Gabriela Aisenson, es doctora en Psicología de la UBA, y todos le atribuyen una buena parte de responsabilidad en el renacer del ídolo. Dicen que logró transformar el vínculo terapeuta-paciente en una cálida amistad, y que aporta una contención indispensable para este momento. También fueron a la fiesta el “Zorrito” von Quintiero, “Gillespie”, Joe Fernández (amigo de Fernando Seresesky y del “Zorri”, fue a buscar un bajo a su casa porque la banda se había olvidado de llevar uno a Belushi), Emanuel Ortega y Ana Paula Dutil, Rosario Ortega con amigas, “Lolo”, el guitarrista de Miranda, Oby Defino, y Diego Finkelstein, de la productora Fenix, con su novia, la modelo Soledad Ainesa.
La música rock del deejay animó la velada, mientras en la barra los invitados se servían tragos, gaseosas y cervezas. Cuando Charly se levantó y encaró hacia el escenario, había olor a show. Conversó con mucha gente, siempre con la sonrisa a cuestas, y haciendo algunos comentarios tan distintivos de su humor como “miren, estoy seco”, en alusión al temporal que no logró afectarlo. Hasta que los músicos comenzaron a tocar y él, siempre con un As en la manga, se puso a bailar con su novia al borde del escenario. Pero bastó que García López anunciara: “Hoy es el cumpleaños de Charly”, para que suba raudamente y se siente frente al teclado. Con Gillespìe, Lizarazu, y “el Negro”, más el resto de sus músicos, comenzó un increíble recital privado con temas de Los Beatles, los Rolling y clásicos de Charly. Después subieron Aznar, con la torta que le preparó el chef de Belushi y “el Zorrito”. Entonces sonaron “El perro andaluz” y “No llores por mí, Argentina”. Fueron dos horas únicas de música que no tiene precio, y que todos los invitados disfrutaron por igual, mientras las camareras (por orden de Charly y del PR “Polaco” Moreno), le ofrecían torta a los privilegiados testigos.
La noche terminó tarde, a eso de las cinco y media, pero en paz. Después del tamaño esfuerzo que le significó hacer casi dos recitales, Seresesky advirtió que era el momento de partir. Y se llevó a Charly con su novia al departamento donde comenzó y continúa la recuperación. “El oído absoluto se había hecho absolutamente sordo. Era como Beethoven, sentía todo en mi cabeza y así hacía arte. Estaba todo bien porque la música en ese momento también me encantaba, pero... evidentemente uno piensa que es Superman, y en un momento esa idea te pasa la factura”. El broche final de Charly para la noche de su resurrección.
Por Carlos Cervetto
“Mucha gente está orgullosa de mí por lo que hice. Salí del infierno. No resulta fácil cambiar así. Sexo, droga y rock and roll están muy bien, pero uno en la vida, primero, es músico. Cuando estaba en una de las clínicas, en la televisión decían que estaba muerto. Ya me daban por muerto y aún me queda vida, porque renací. No son muchas las personas que llegan hasta donde yo llegué y toman envión, y se la bancan y se la bancan...”, le contó Charly a CARAS, momentos antes de salir al escenario.
Siempre acompañado por su manager y ángel guardián, Fernando Seresesky, el viernes Charly se reunió en el departamento que le prestó Ramón “Palito” Ortega, sobre la calle Ugarteche, con sus músicos. Los mismos a quienes llama su “nueva familia”: Hilda Lizarazu, Fabián von Quintiero, los chilenos Kiushe Hayashida, Tonio Silva Peña y Carlos González, y Carlos Alberto “el Negro” García López. Allí, vieron un poco de televisión, charlaron acerca del show y Charly habló varias veces con “Palito”, gran responsable junto a su familia y a Seresesky del “milagro García”. Y si no que lo diga el propio músico: “Lo de Palito fue algo increíble, porque si no hubiera estado él, no sé qué hubiera pasado... Me hubieran llevado a una granja. Y él me ofreció su casa. Tomó mi vida como un asunto personal, como si fuese su hermano”, contó.
Lejos de su peor momento -en junio de 2008, cuando corrió desnudo, rompió un televisor y agredió a un empleado de un hotel en Mendoza y fue atado ensangrentado a una camilla para trasladarlo a un hospital-, hoy Charly lleva una vida apartado de las drogas, el alcohol y los excesos. Va de su casa a los ensayos, cena con amigos, se acuesta a la una de la mañana y se levanta a las diez. En una entrevista que le realizó Jorge Lanata para el Diario Perfil, García se sinceró: “Cuando fui a lo de Palito apenas podía caminar, muchos no daban dos mangos por mi, le puse huevos. Ahora me acuesto temprano y me levanto a los 10 de la mañana, aunque después de las clínicas donde estuve me volví insomne. En Dharma estuve tres días atado a una cama”.
Siguiendo con las visitas que recibió el músico, también se acercó hasta el departamento Nicolás Cuño, el dueño de la marca Key Biscayne y asesor de imagen de García hace seis años. Él le planificó su look para toda la noche. “Charly lució un jean con una chomba negra, una campera de tela arrugada y calzado negro. Para el show usó un pantalón chupín ajustado y una camisola larga negra. Cuando la temperatura descendió notablemente se puso un poncho que le regalaron en Perú. Y para el festejo íntimo preferimos una camisola con una chaqueta Beatle, de cuero, entallada y pantalón chupín al tono”, aseguró el empresario textil.
Alrededor de las 18:00, la banda partió en una Van de lujo hacia Vélez por la calle Juan B. Justo. Al llegar al Amalfitani se refugiaron en el camarín, donde los esperaba “Pichón” Baldinu, el creador del grupo “De la Guarda” y responsable de montar una parte del show. Charly fumó algunos cigarrillos, comió quesos y antes de salir a escena tomó varias Gatorade de diferentes sabores. A las 21:00 llegó su joven novia, Mercedes Iñigo (22), más conocida como “VJ Mecha”, quien de inmediato fue al camarín con una amiga. Los novios se saludaron con mucho amor, y luego de un largo abrazo el músico la besó con pasión y se preparó para su gran día. “Extrañaba el túnel del estadio y escuchar el rugido de la gente, la subida al escenario. Yo dejé a la gente, no fue la gente la que me dejó a mí”, dijo Charly con cierta melancolía.
Con el estadio colmado y sin huecos a pesar de la lluvia, el viento y el frío, el músico salió a escena cerca de las 22:00. Y una ovación lo recibió. “No importa ni la lluvia ni los relámpagos, hoy vuelve el más grande”, le decía un joven, con lágrimas en sus ojos, a su padre. Hippies, roqueros, glams, grandes, chicos, bebés y hasta abuelos se habían congregado, portando brazaletes con la leyenda: “Say no more”, para volver a corear los clásicos de Charly. Solo y sentado al piano, abrió el recital con “El amor espera”, un tema de su disco “Ingfluencia”, editado en 2002. Luego fue dando rienda suelta a los clásicos “Funky”, “Parte de la religión”, “Promesas sobre el bidet”, “Yendo de la cama al living”, “Demoliendo hoteles” y “Los dinosaurios”, entre otros. El gran invitado de la noche fue Luis Alberto Spinetta, con quien cantó “Rezo por vos” bajo una lluvia torrencial. Desde las plateas, emocionados, Nequi Galotti y Bartolomé Mitre casi no podían creer la energía desplegada por García, tanto como Mike Amigorena, Emilia Attias, “el Turco” Naim, Evangelina Salazar, Emanuel Ortega, Ana Paula Dutil y “Rosarito” Ortega, algunas de las celebridades presentes en Liniers. Quien más se lamentó de no haber podido estar presente fue “Palito” Ortega, quien tuvo que viajar a Rosario.
Con la adrenalina a full, Charly desmostró estar más vivo que nunca. Durante dos horas brindó un recital de alto vuelo, y todo lo que era impensado hace un año, hoy es un hermoso sueño hecho realidad. “Dijeron que no podía cantar, que no podía tocar, que no podía resistir, ni volver. Y una vez más, Charly demostró que todo lo puede. Nosotros siempre supimos que podía. Lo vemos todos los días. Cantó dos horas bajo un diluvio, con viento, frío, y la rompió”, dijo sonriente Seresesky tras el show organizado por Fenix Entertainment Group. Pero aún quedaba lo mejor de la noche: su festejo íntimo, la celebración de su cumpleaños con 150 invitados en el bar Belushi, de Palermo Viejo. En un principio se iba a realizar en el Soul Café, pero al mediodía, durante un encuentro casual de Fabián von Quintiero con Fernando Aleixo, el dueño de Belushi, se combinó el cambio de escenario. Y los dueños de casa prepararon un salón a la altura de las circunstancias, decorado con globos que provocaron la sonrisa de Charly apenas ingresó, a la 01:30. Inseparable de su novia, el músico recibió a cada uno de los invitados con dos frases de cabecera: “Gracias por venir”, les decía con sincero agradecimiento, y enseguida preguntaba: “¿Te gustó el recital?” Además, en cada saludo remarcó la presencia de “Mecha”, a quién presentó siempre como “mi novia”.
El homenajeado y su chica se instalaron en un sofá que hacía las veces de cabecera. Y fueron varios los privilegiados que se fueron sentando a su costado: Hilda Lizarazu, García López, Pedro Aznar y una mujer que mucho tuvo que ver en su recuperación. Se llama Gabriela Aisenson, es doctora en Psicología de la UBA, y todos le atribuyen una buena parte de responsabilidad en el renacer del ídolo. Dicen que logró transformar el vínculo terapeuta-paciente en una cálida amistad, y que aporta una contención indispensable para este momento. También fueron a la fiesta el “Zorrito” von Quintiero, “Gillespie”, Joe Fernández (amigo de Fernando Seresesky y del “Zorri”, fue a buscar un bajo a su casa porque la banda se había olvidado de llevar uno a Belushi), Emanuel Ortega y Ana Paula Dutil, Rosario Ortega con amigas, “Lolo”, el guitarrista de Miranda, Oby Defino, y Diego Finkelstein, de la productora Fenix, con su novia, la modelo Soledad Ainesa.
La música rock del deejay animó la velada, mientras en la barra los invitados se servían tragos, gaseosas y cervezas. Cuando Charly se levantó y encaró hacia el escenario, había olor a show. Conversó con mucha gente, siempre con la sonrisa a cuestas, y haciendo algunos comentarios tan distintivos de su humor como “miren, estoy seco”, en alusión al temporal que no logró afectarlo. Hasta que los músicos comenzaron a tocar y él, siempre con un As en la manga, se puso a bailar con su novia al borde del escenario. Pero bastó que García López anunciara: “Hoy es el cumpleaños de Charly”, para que suba raudamente y se siente frente al teclado. Con Gillespìe, Lizarazu, y “el Negro”, más el resto de sus músicos, comenzó un increíble recital privado con temas de Los Beatles, los Rolling y clásicos de Charly. Después subieron Aznar, con la torta que le preparó el chef de Belushi y “el Zorrito”. Entonces sonaron “El perro andaluz” y “No llores por mí, Argentina”. Fueron dos horas únicas de música que no tiene precio, y que todos los invitados disfrutaron por igual, mientras las camareras (por orden de Charly y del PR “Polaco” Moreno), le ofrecían torta a los privilegiados testigos.
La noche terminó tarde, a eso de las cinco y media, pero en paz. Después del tamaño esfuerzo que le significó hacer casi dos recitales, Seresesky advirtió que era el momento de partir. Y se llevó a Charly con su novia al departamento donde comenzó y continúa la recuperación. “El oído absoluto se había hecho absolutamente sordo. Era como Beethoven, sentía todo en mi cabeza y así hacía arte. Estaba todo bien porque la música en ese momento también me encantaba, pero... evidentemente uno piensa que es Superman, y en un momento esa idea te pasa la factura”. El broche final de Charly para la noche de su resurrección.
Por Carlos Cervetto
Fuente: Revista Caras
lunes, 26 de octubre de 2009
Charly García: el festejo de cumpleaños post show


Después de su histórico retorno y demostrando una vez mas (y van…) su intacta comunión con un publico que lo sigue a pesar de todo, el que de vez en cuándo recibe su compensación como sucedió este viernes, Charly García tuvo un festejo de cumpleaños mas intimo en un local del barrio porteño de Palermo. Entre los presentes se encontraban su manager Fernando Szereszevsky, los músicos que lo acompañaron en el escenario y varios amigos.
Un Charly visiblemente contento y feliz saludaba y comentaba lo bien que había salido todo a pesar de la lluvia cuando “los chilenos” (el trío musical que acompaña a García hace mas de diez años) comenzó a tocar en un pequeño escenario y ya en el segundo tema el bicolor estaba sobre las tablas.
Con un mini show que duró aproximadamente una hora el cumpleañero agasajo a los presentes, interpreto temas suyos de su época solista y de (su quizás mejor banda) Seru Giran, además de covers de The Beatles y Rolling Stones y algún blues de Pappo. Pedro Aznar dio el presente y acompaño con el bajo los últimos temas.
A las seis de la mañana todo había terminado y dejo a todos con algo en su cabeza, Charly nunca se va y siempre esta volviendo, el mas grande, el mejor y único.
H.G.
Fotos: Guillermo Vega (Gracias!)
Un Charly visiblemente contento y feliz saludaba y comentaba lo bien que había salido todo a pesar de la lluvia cuando “los chilenos” (el trío musical que acompaña a García hace mas de diez años) comenzó a tocar en un pequeño escenario y ya en el segundo tema el bicolor estaba sobre las tablas.
Con un mini show que duró aproximadamente una hora el cumpleañero agasajo a los presentes, interpreto temas suyos de su época solista y de (su quizás mejor banda) Seru Giran, además de covers de The Beatles y Rolling Stones y algún blues de Pappo. Pedro Aznar dio el presente y acompaño con el bajo los últimos temas.
A las seis de la mañana todo había terminado y dejo a todos con algo en su cabeza, Charly nunca se va y siempre esta volviendo, el mas grande, el mejor y único.
H.G.
Fotos: Guillermo Vega (Gracias!)
Charly García en Velez: LO QUE EL VIENTO (Y LA LLUVIA) SE LLEVÓ"

SIN EFECTOS ESPECIALES
Noticias Urbanas recibió en la madrugada del sábado un comunicado de parte de los agentes de prensa del recital, detallando, entre otras cosas, algunas propuestas escénicas que no pudieron ser llevadas a cabo por el clima. Lo transcribimos textualmente:
"Los efectos y puesta de Pichón Baldinú no se pudieron realizar en su mayoría:
- Una mujer volaba sobre el escenario
- Una rampa se elevaba y sobre ella aparecía García. Y durante el show subían y bajaban cosas de escena
-No se pudieron poner las pantallas laterales x el viento
- La pantalla central se embolsó con el temporal y nunca se pudo volver a subir
- Las entradas vendidas: 40.000
- Hubo un cartel de Crónica que anunció durante horas que el recital se suspendía, eso convenció a gran parte del público de que el show no se hacia. Inclusive, mucha gente no entró al estadio por la lluvia cuando se dio puerta. Cerca de 6.000 personas compraron el ticket y no ingresaron."
Los temas:
0-Operación Densa
1-El amor espera
2-Rap del exilio
3-No soy un extraño
4-Cerca de la revolución
5-Chipi chipi
6-Fanky
7-No te animás a despegar
8-Demoliendo hoteles
9-Promesas sobre el bidet
10-Adela en el carrousel
11-Rezo por vos
12-Yendo de la cama al living
13-Canción de 2 x 3
14-Nos siguen pegando abajo
15-Influencia
16-Llorando en el espejo
17-Pasajera en trance
18-Raros peinados nuevos
19-Me siento mucho mejor
20-Vicio
21-Buscando un símbolo de paz
22-No me dejan salir
23-No voy en tren
24-Deberías saber por qué
25-Hablando a tu corazón
26-Rock and Roll yo
27-No se va a llamar mi amor
28-No toquen
Fuente: NU
Noticias Urbanas recibió en la madrugada del sábado un comunicado de parte de los agentes de prensa del recital, detallando, entre otras cosas, algunas propuestas escénicas que no pudieron ser llevadas a cabo por el clima. Lo transcribimos textualmente:
"Los efectos y puesta de Pichón Baldinú no se pudieron realizar en su mayoría:
- Una mujer volaba sobre el escenario
- Una rampa se elevaba y sobre ella aparecía García. Y durante el show subían y bajaban cosas de escena
-No se pudieron poner las pantallas laterales x el viento
- La pantalla central se embolsó con el temporal y nunca se pudo volver a subir
- Las entradas vendidas: 40.000
- Hubo un cartel de Crónica que anunció durante horas que el recital se suspendía, eso convenció a gran parte del público de que el show no se hacia. Inclusive, mucha gente no entró al estadio por la lluvia cuando se dio puerta. Cerca de 6.000 personas compraron el ticket y no ingresaron."
Los temas:
0-Operación Densa
1-El amor espera
2-Rap del exilio
3-No soy un extraño
4-Cerca de la revolución
5-Chipi chipi
6-Fanky
7-No te animás a despegar
8-Demoliendo hoteles
9-Promesas sobre el bidet
10-Adela en el carrousel
11-Rezo por vos
12-Yendo de la cama al living
13-Canción de 2 x 3
14-Nos siguen pegando abajo
15-Influencia
16-Llorando en el espejo
17-Pasajera en trance
18-Raros peinados nuevos
19-Me siento mucho mejor
20-Vicio
21-Buscando un símbolo de paz
22-No me dejan salir
23-No voy en tren
24-Deberías saber por qué
25-Hablando a tu corazón
26-Rock and Roll yo
27-No se va a llamar mi amor
28-No toquen
Fuente: NU
LA INTIMIDAD DE LA VUELTA DE CHARLY GARCÍA
“Ahora me estoy acostando a la una y me levanto a las diez de la mañana”
Para muchos, fue el evento musical del año. El último viernes, más de 40 mil fanáticos llevaron su emoción y su agradecimiento hasta el estadio de Vélez para acompañar a Charly García en su regreso a la música después de una temporada en el infierno. Jorge Lanata fue el testigo privilegiado de esta nueva etapa de la vida del músico, quien, a lo largo de una charla íntima, reveló detalles desconocidos de su internación, de su amistad con Palito Ortega, de su relación actual con las drogas y el alcohol y de un reencuentro diferente con una felicidad que no sentía desde hacía mucho tiempo. Sueños y pesadillas, familia y amigos son el nuevo escenario al que Charly se subió para cantar su historia a los 58 años, que cumplió la misma noche del show.
A solas. Con el estadio de Vélez vacío como testigo, Charly desnudó su intimidad ante Lanata. La prueba de sonido fue el primer encuentro. Compartieron el backstage, donde García habló de la nueva etapa de su vida que empezó después del tratamiento al que se sometió y en la que la música volvió a ser el verdadero centro de su existencia.
Sopla, en el aire, un viento de Navidad: en el departamento de la calle Ugarteche todos hablan ansiosos, sin parar, frente a la tele encendida, y en los recovecos del pasillo angosto se cruza gente con paquetes, mensajes, el timbre, ruidosa espera. Carlos Alberto García Moreno, Carlos Alberto García Lange o, si prefieren, Charly García lucha contra un atado de Camel tratando de sacar el último pucho del paquete. Nito Mestre, con barba de marino y piel tostada, acaba de llegar de Miami con un paquete de fajitas mexicanas al que Hilda Lizarazu atacó de inmediato: angustia oral.
Hay tortas, si quieren, y cosas dulces –ofrece Fernando Seresesky, mánager de García, que no para un segundo y con su buzo Adidas Vintage parece más bien un personal trainer con dos celulares en las manos y otro en el bolsillo.
“Los chilenos” (Kiushe Hayashida,Tonio Silva Peña y Carlos González,la banda de Charly antes del Precipicio, ahora parte del ensamble con Hilda, el Zorrito y el Negro García López) están a pleno: ya vivieron los conciertos de Lima y Santiago, pero el gran test es Buenos Aires. El televisor, sin volumen, está encendido para nadie.
García tiene una sonrisa en los ojos, escucha y hace algunas, pocas, acotaciones. Es extraño verlo tan tranquilo. Con su metro noventa y cuatro y ochenta y siete kilos, pancita que amaga a salirse de la remera, García todavía pelea un poco con la ley de gravedad. Hay algo casi imperceptible en sus movimientos que delata los meses de rehabilitación, y kinesiólogo. Pero no es ése el mayor contraste, sino la hiperkinética angustia que parece haberlo abandonado.
Somos seres extraños: lo hemos visto tantas veces desesperado que nos resulta raro verlo bien. Ahí está, sentado, terminando su Camel, feliz, expuesto otra vez a la mirada ajena y quizá más fuerte que nunca.
“Los chilenos” (Kiushe Hayashida,Tonio Silva Peña y Carlos González,la banda de Charly antes del Precipicio, ahora parte del ensamble con Hilda, el Zorrito y el Negro García López) están a pleno: ya vivieron los conciertos de Lima y Santiago, pero el gran test es Buenos Aires. El televisor, sin volumen, está encendido para nadie.
“La historia apareció en un periódico sensacionalista. Decía, simplemente, que los bomberos debieron concurrir a una casa en la cual salía humo de una de las ventanas del piso superior. Al entrar, encontraron a un hombre en una cama en llamas. Después de rescatar al hombre y apagar el fuego, formularon la pregunta obvia:
— ¿Cómo se inicio el fuego?
—No sé, ya estaba en llamas cuando me acosté.
Respecto del hombre de la cama en llamas de la historia, la mayor parte de las veces observamos que las personas hacen algo sin saber por qué lo hacen. Si nuestras propias acciones constituyen un misterio para nosotros, ¿cuánto más lo serán las de los demás? ¿Por qué estaba acostado en la cama en llamas? ¿Estaba borracho? ¿Enfermo? ¿Quería suicidarse? ¿Era ciego? ¿Tenía frío? ¿Era tonto? ¿Tenía un extraño sentido del humor? ¿O qué? No lo sé. Es muy difícil juzgarlo sin tener mucha más información, Es cierto, sin embargo, que de todos modos juzgamos. Pero si consiguiéramos refrenarnos un poco, nos agradaríamos más. Dios, según está escrito, previno a sus primeros hijos, Adán y Eva. Lo dijo bien claro:
—No coman de esa fruta, les traerá problemas.
Ya conocen el resto de la historia...”
(Extraído del libro Todo lo que hacemos sin saber por qué, de Robert Fulghum)
—Cuánto tiempo pasó? –le pregunto en el micro, camino a Vélez.
—A ver, no sé.
Nos ponemos a hacer la cuenta.
—Un año y pico –dice García.
¿Ya pasó tanto tiempo? Me resisto a creerlo: quedamos en preguntarle a Fernando al llegar.García tiene razón: el Precipicio se abrió en Mendoza, el 9 de junio de 2008. Ya pasó casi un año y medio. Mendoza, en la historia de García, es parte de un sino fatal:fue en Mendoza en el ’83 cuando se desnudó en un recital y donde protagonizó Demoliendo hoteles al hacer lo propio con el entonces Plaza, hoy Hyatt. En agosto del ’87 fue en Mendoza donde gritó que era homosexual e invitó a los presentes a que se lo cogieran. Allí tuvo un día de cárcel, sin otras consecuencias aparentes. En el ’98 se tiró del noveno piso del Hotel Aconcagua a la pileta, en 2000 agredió a una mujer y salió libre bajo fianza de los cargos de abuso deshonesto y lesiones leves, y en 2007 fue denunciado ante la fiscalía de Mendoza por deberle 10 mil pesos a cinco putas que dejó encerradas en su cuarto. La última vez fue en Mendoza, hace casi un año y medio: a las seis y media de la mañana corrió desnudo por los pasillos, rompió una guitarra y un televisor, y le arrojó un matafuego a uno de los empleados. Entró atado y ensangrentado al Hospital Central y horas después lo sacaron por la salida de la morgue a la Clínica de Cuyo.
— ¿Vos esperás que este cante? –le dijeron a Seresesky en la primera clínica–. Olvidate. Tiene daño cerebral irreparable. No se repone más. Cuentan que todo el grupo, técnicos y plomos incluidos, lloró en el recital de Lima.
El micro avanza a los empujones por Juan B. Justo hacia la prueba de sonido. Mi grabador también quiere sus quince minutos de fama: García y yo charlamos en la oscuridad, rodeados de las luces de la calle que cada tanto nos enceguecen:
—Recién empezaste a imaginarte la vuelta cuando estabas en la quinta de Palito…
—Era la zanahoria para ponerme bien. Iba a ponerme bien la música. Entonces compuse algunos temas, los grabé ahí, me entretuve…Y después arranqué con todo, llamé a los chilenos, ya había estado trabajando con Hilda, el Zorri y el Negro y sabía que la unión iba a ser constructiva.
— ¿Vos tuviste ganas de dejar o la realidad hizo que dejaras?
— ¿Que dejara qué?
—La merca.
—Fue como chocar con un camión contra una pared. Tuve que dejar a la fuerza. Me convertí, a la vez, en otra persona. O si querés, se me cayeron todos los cascarones que tenía encima. Y estoy disfrutando ahora de esto, de una vida más… más prolija.
— ¿Creés que la gente toma porque le duele el mundo y de ese modo se defiende?
—En mi caso, por lo menos al principio, yo tomaba porque me ponía “high” para hacer temas. Pero yo veía también que muchos de mis amigos tomaban y se deprimían después. A mí no me pasó eso, pero cada vez me hice más omnipotente y perdí la escala, la escala de las cosas. Y tuve que parar.
—Siempre me llamó la atención de esa época que vos no dormías.
—Sí, pero eso no era lo peor. Lo peor era que mi vida estaba centrada en eso. Y cuando tu vida está centrada en algo externo es medio jodido, es mejor tenerlo uno adentro. “Cuando el mundo tira para abajo/es mejor no estar atado a nada.”
— ¿Pensaste alguna vez en que no ibas a poder dejar?
—No, al revés. Yo pensé que podía tomar para siempre.
—Te pasó ahora, en la abstinencia, soñar que estás tomando?
— (Se ríe. Piensa) Una vez soñé que me despertaba con un saque. También soñé con whisky, una botella ahí, como compañía.
— ¿Podés tomar alcohol?
—No. Poder, poder, mucho no, no puedo. Puedo mojarme los labios, nada más.
— ¿Y te da ganas de tomar alcohol?
—Sí, y en ciertas ocasiones tomo. A medida que me vayan bajando la medicación voy a volver a una vida más normal, porque tampoco soy un adicto al alcohol.
— ¿Hiciste algún tipo de análisis o tratamiento sicológico en este tiempo?
— Mirá, perdí mucho tiempo porque en las clínicas no te hacen nada. Te dan pastillas con efectos espantosos. En la época que fui a lo de Palito empecé a ir a INECO.
—Instituto de Neurología Cognitiva…
—Sí. No es nada antidrogas, hacen estudios del cerebro, y funciona. Me gustó eso y sigo yendo, tengo fisiología, fonoaudiólogo, fisioterapia.
— ¿Pensás que te perdiste algo en todo este tiempo?
—No sé, estoy demasiado contento con lo que me está pasando ahora. Pensá cómo estaba cuando fui a lo de Palito: apenas podía caminar, muchos no daban dos mangos por mí. Le puse huevos.
— ¿Cuando estabas mal estuvieron al lado tuyo quienes necesitabas?
—Es raro pero… sí. Quiza no la gente con la que tomaba, pero mi hijo, Pedro Aznar, Rabusatti. Los que más me ayudaron fueron Palito Ortega y Fernando Seresesky.
— ¿Con Palito quedaste amigo?
—Sí, cenamos de vez en cuando, vemos juntos a River. Y tomo con mucha atención sus consejos, sobre todo comerciales, que me da desinteresadamente. Tantas noches de hablar, y todo lo que nos pasó. Ya quedamos como hermanos.
— ¿A qué hora te estás levantando?
—Promedio, a la diez de la mañana.
— ¿Y te acostás tarde?
—No, no… ahora me estoy acostando a la una, dos. Tengo problemas para dormir, después de la clínica me volví insomne. En la primera, en Dharma, me ataron a la cama más de tres días.
— ¿Y después qué hacés?
—Como en casa, voy a los ensayos, tranquilo…
—Como un señor de 58 años.
—No me lo imagino mucho.
— ¿La relación con tu madre y tus hermanos?
—Sigue cortada pero puede ser que haya novedades.
— ¿Los viste?
—No, pero van a venir al recital.
Me alegro por él, y por ellos. Durante unos minutos seguimos en silencio hasta que el propio García dice, de la nada:
—Por ahora estoy en el tubo este de la música, haciéndolo con toda dedicación. Yo creo que con el tiempo voy a abrir un poco más mi vida social porque yo también me recluí un poco… Te agarra mucha angustia cuando te medican mal. Realmente, que esté tocando y saltando de nuevo...
—Es increíble
—Y lo hago con mucha felicidad.
— ¿En qué momentos de tu vida fuiste feliz?
—Cuando canté con Mercedes Sosa en el Metropolitan de Nueva York, cuando fundé Say No More con Mónica García y éste podría ser el tercero.
El micro muerde el cordón, hace equilibrio y entra al estadio.
Hay algo mucho más acojonante que un estadio lleno: un estadio vacío; la presencia de cuarenta mil personas o sus fantasmas son igualmente fuertes.
En menos de veinticuatro horas las hileras de butacas se irán tapando como en una inundación.
Y lo de la inundación es jodidamente literal: celoso de García, envidioso ante tanto protagonismo ajeno, Dios lo castigó con una tormenta que bajó diez grados la temperatura y dejó a Noé encallado en la esquina de Juan B. Justo y Jonte.
Parejitas de enamorados, hippies viejos, chicos que casi no lo conocen, chicas de ligue, jubilados autónomos, ejecutivos de corazón blando, nenitos con su brazalete de Say No More, familias enteras y familias divididas, cuarentones melancólicos y matrimonios de cincuenta y pico, rockers y fieritas, glams y bloggers, todos hicieron silencio absoluto. Y el viento sopló y el agua cayó como si estuvieran baldeando el mundo.
Y García, en la noche de su cumpleaños número 58, con un raro pero moderno peinado nuevo, los saludó desde sus dos metros y como siempre, sin avisar, salió volando. Y voló sobre el estadio, y acarició en vuelo rasante las cabezas de la gente, y fue feliz, por tercera vez en su vida.
Por: Jorge Lanata
Fuente: Diario Perfil
Para muchos, fue el evento musical del año. El último viernes, más de 40 mil fanáticos llevaron su emoción y su agradecimiento hasta el estadio de Vélez para acompañar a Charly García en su regreso a la música después de una temporada en el infierno. Jorge Lanata fue el testigo privilegiado de esta nueva etapa de la vida del músico, quien, a lo largo de una charla íntima, reveló detalles desconocidos de su internación, de su amistad con Palito Ortega, de su relación actual con las drogas y el alcohol y de un reencuentro diferente con una felicidad que no sentía desde hacía mucho tiempo. Sueños y pesadillas, familia y amigos son el nuevo escenario al que Charly se subió para cantar su historia a los 58 años, que cumplió la misma noche del show.
A solas. Con el estadio de Vélez vacío como testigo, Charly desnudó su intimidad ante Lanata. La prueba de sonido fue el primer encuentro. Compartieron el backstage, donde García habló de la nueva etapa de su vida que empezó después del tratamiento al que se sometió y en la que la música volvió a ser el verdadero centro de su existencia.
Sopla, en el aire, un viento de Navidad: en el departamento de la calle Ugarteche todos hablan ansiosos, sin parar, frente a la tele encendida, y en los recovecos del pasillo angosto se cruza gente con paquetes, mensajes, el timbre, ruidosa espera. Carlos Alberto García Moreno, Carlos Alberto García Lange o, si prefieren, Charly García lucha contra un atado de Camel tratando de sacar el último pucho del paquete. Nito Mestre, con barba de marino y piel tostada, acaba de llegar de Miami con un paquete de fajitas mexicanas al que Hilda Lizarazu atacó de inmediato: angustia oral.
Hay tortas, si quieren, y cosas dulces –ofrece Fernando Seresesky, mánager de García, que no para un segundo y con su buzo Adidas Vintage parece más bien un personal trainer con dos celulares en las manos y otro en el bolsillo.
“Los chilenos” (Kiushe Hayashida,Tonio Silva Peña y Carlos González,la banda de Charly antes del Precipicio, ahora parte del ensamble con Hilda, el Zorrito y el Negro García López) están a pleno: ya vivieron los conciertos de Lima y Santiago, pero el gran test es Buenos Aires. El televisor, sin volumen, está encendido para nadie.
García tiene una sonrisa en los ojos, escucha y hace algunas, pocas, acotaciones. Es extraño verlo tan tranquilo. Con su metro noventa y cuatro y ochenta y siete kilos, pancita que amaga a salirse de la remera, García todavía pelea un poco con la ley de gravedad. Hay algo casi imperceptible en sus movimientos que delata los meses de rehabilitación, y kinesiólogo. Pero no es ése el mayor contraste, sino la hiperkinética angustia que parece haberlo abandonado.
Somos seres extraños: lo hemos visto tantas veces desesperado que nos resulta raro verlo bien. Ahí está, sentado, terminando su Camel, feliz, expuesto otra vez a la mirada ajena y quizá más fuerte que nunca.
“Los chilenos” (Kiushe Hayashida,Tonio Silva Peña y Carlos González,la banda de Charly antes del Precipicio, ahora parte del ensamble con Hilda, el Zorrito y el Negro García López) están a pleno: ya vivieron los conciertos de Lima y Santiago, pero el gran test es Buenos Aires. El televisor, sin volumen, está encendido para nadie.
“La historia apareció en un periódico sensacionalista. Decía, simplemente, que los bomberos debieron concurrir a una casa en la cual salía humo de una de las ventanas del piso superior. Al entrar, encontraron a un hombre en una cama en llamas. Después de rescatar al hombre y apagar el fuego, formularon la pregunta obvia:
— ¿Cómo se inicio el fuego?
—No sé, ya estaba en llamas cuando me acosté.
Respecto del hombre de la cama en llamas de la historia, la mayor parte de las veces observamos que las personas hacen algo sin saber por qué lo hacen. Si nuestras propias acciones constituyen un misterio para nosotros, ¿cuánto más lo serán las de los demás? ¿Por qué estaba acostado en la cama en llamas? ¿Estaba borracho? ¿Enfermo? ¿Quería suicidarse? ¿Era ciego? ¿Tenía frío? ¿Era tonto? ¿Tenía un extraño sentido del humor? ¿O qué? No lo sé. Es muy difícil juzgarlo sin tener mucha más información, Es cierto, sin embargo, que de todos modos juzgamos. Pero si consiguiéramos refrenarnos un poco, nos agradaríamos más. Dios, según está escrito, previno a sus primeros hijos, Adán y Eva. Lo dijo bien claro:
—No coman de esa fruta, les traerá problemas.
Ya conocen el resto de la historia...”
(Extraído del libro Todo lo que hacemos sin saber por qué, de Robert Fulghum)
—Cuánto tiempo pasó? –le pregunto en el micro, camino a Vélez.
—A ver, no sé.
Nos ponemos a hacer la cuenta.
—Un año y pico –dice García.
¿Ya pasó tanto tiempo? Me resisto a creerlo: quedamos en preguntarle a Fernando al llegar.García tiene razón: el Precipicio se abrió en Mendoza, el 9 de junio de 2008. Ya pasó casi un año y medio. Mendoza, en la historia de García, es parte de un sino fatal:fue en Mendoza en el ’83 cuando se desnudó en un recital y donde protagonizó Demoliendo hoteles al hacer lo propio con el entonces Plaza, hoy Hyatt. En agosto del ’87 fue en Mendoza donde gritó que era homosexual e invitó a los presentes a que se lo cogieran. Allí tuvo un día de cárcel, sin otras consecuencias aparentes. En el ’98 se tiró del noveno piso del Hotel Aconcagua a la pileta, en 2000 agredió a una mujer y salió libre bajo fianza de los cargos de abuso deshonesto y lesiones leves, y en 2007 fue denunciado ante la fiscalía de Mendoza por deberle 10 mil pesos a cinco putas que dejó encerradas en su cuarto. La última vez fue en Mendoza, hace casi un año y medio: a las seis y media de la mañana corrió desnudo por los pasillos, rompió una guitarra y un televisor, y le arrojó un matafuego a uno de los empleados. Entró atado y ensangrentado al Hospital Central y horas después lo sacaron por la salida de la morgue a la Clínica de Cuyo.
— ¿Vos esperás que este cante? –le dijeron a Seresesky en la primera clínica–. Olvidate. Tiene daño cerebral irreparable. No se repone más. Cuentan que todo el grupo, técnicos y plomos incluidos, lloró en el recital de Lima.
El micro avanza a los empujones por Juan B. Justo hacia la prueba de sonido. Mi grabador también quiere sus quince minutos de fama: García y yo charlamos en la oscuridad, rodeados de las luces de la calle que cada tanto nos enceguecen:
—Recién empezaste a imaginarte la vuelta cuando estabas en la quinta de Palito…
—Era la zanahoria para ponerme bien. Iba a ponerme bien la música. Entonces compuse algunos temas, los grabé ahí, me entretuve…Y después arranqué con todo, llamé a los chilenos, ya había estado trabajando con Hilda, el Zorri y el Negro y sabía que la unión iba a ser constructiva.
— ¿Vos tuviste ganas de dejar o la realidad hizo que dejaras?
— ¿Que dejara qué?
—La merca.
—Fue como chocar con un camión contra una pared. Tuve que dejar a la fuerza. Me convertí, a la vez, en otra persona. O si querés, se me cayeron todos los cascarones que tenía encima. Y estoy disfrutando ahora de esto, de una vida más… más prolija.
— ¿Creés que la gente toma porque le duele el mundo y de ese modo se defiende?
—En mi caso, por lo menos al principio, yo tomaba porque me ponía “high” para hacer temas. Pero yo veía también que muchos de mis amigos tomaban y se deprimían después. A mí no me pasó eso, pero cada vez me hice más omnipotente y perdí la escala, la escala de las cosas. Y tuve que parar.
—Siempre me llamó la atención de esa época que vos no dormías.
—Sí, pero eso no era lo peor. Lo peor era que mi vida estaba centrada en eso. Y cuando tu vida está centrada en algo externo es medio jodido, es mejor tenerlo uno adentro. “Cuando el mundo tira para abajo/es mejor no estar atado a nada.”
— ¿Pensaste alguna vez en que no ibas a poder dejar?
—No, al revés. Yo pensé que podía tomar para siempre.
—Te pasó ahora, en la abstinencia, soñar que estás tomando?
— (Se ríe. Piensa) Una vez soñé que me despertaba con un saque. También soñé con whisky, una botella ahí, como compañía.
— ¿Podés tomar alcohol?
—No. Poder, poder, mucho no, no puedo. Puedo mojarme los labios, nada más.
— ¿Y te da ganas de tomar alcohol?
—Sí, y en ciertas ocasiones tomo. A medida que me vayan bajando la medicación voy a volver a una vida más normal, porque tampoco soy un adicto al alcohol.
— ¿Hiciste algún tipo de análisis o tratamiento sicológico en este tiempo?
— Mirá, perdí mucho tiempo porque en las clínicas no te hacen nada. Te dan pastillas con efectos espantosos. En la época que fui a lo de Palito empecé a ir a INECO.
—Instituto de Neurología Cognitiva…
—Sí. No es nada antidrogas, hacen estudios del cerebro, y funciona. Me gustó eso y sigo yendo, tengo fisiología, fonoaudiólogo, fisioterapia.
— ¿Pensás que te perdiste algo en todo este tiempo?
—No sé, estoy demasiado contento con lo que me está pasando ahora. Pensá cómo estaba cuando fui a lo de Palito: apenas podía caminar, muchos no daban dos mangos por mí. Le puse huevos.
— ¿Cuando estabas mal estuvieron al lado tuyo quienes necesitabas?
—Es raro pero… sí. Quiza no la gente con la que tomaba, pero mi hijo, Pedro Aznar, Rabusatti. Los que más me ayudaron fueron Palito Ortega y Fernando Seresesky.
— ¿Con Palito quedaste amigo?
—Sí, cenamos de vez en cuando, vemos juntos a River. Y tomo con mucha atención sus consejos, sobre todo comerciales, que me da desinteresadamente. Tantas noches de hablar, y todo lo que nos pasó. Ya quedamos como hermanos.
— ¿A qué hora te estás levantando?
—Promedio, a la diez de la mañana.
— ¿Y te acostás tarde?
—No, no… ahora me estoy acostando a la una, dos. Tengo problemas para dormir, después de la clínica me volví insomne. En la primera, en Dharma, me ataron a la cama más de tres días.
— ¿Y después qué hacés?
—Como en casa, voy a los ensayos, tranquilo…
—Como un señor de 58 años.
—No me lo imagino mucho.
— ¿La relación con tu madre y tus hermanos?
—Sigue cortada pero puede ser que haya novedades.
— ¿Los viste?
—No, pero van a venir al recital.
Me alegro por él, y por ellos. Durante unos minutos seguimos en silencio hasta que el propio García dice, de la nada:
—Por ahora estoy en el tubo este de la música, haciéndolo con toda dedicación. Yo creo que con el tiempo voy a abrir un poco más mi vida social porque yo también me recluí un poco… Te agarra mucha angustia cuando te medican mal. Realmente, que esté tocando y saltando de nuevo...
—Es increíble
—Y lo hago con mucha felicidad.
— ¿En qué momentos de tu vida fuiste feliz?
—Cuando canté con Mercedes Sosa en el Metropolitan de Nueva York, cuando fundé Say No More con Mónica García y éste podría ser el tercero.
El micro muerde el cordón, hace equilibrio y entra al estadio.
Hay algo mucho más acojonante que un estadio lleno: un estadio vacío; la presencia de cuarenta mil personas o sus fantasmas son igualmente fuertes.
En menos de veinticuatro horas las hileras de butacas se irán tapando como en una inundación.
Y lo de la inundación es jodidamente literal: celoso de García, envidioso ante tanto protagonismo ajeno, Dios lo castigó con una tormenta que bajó diez grados la temperatura y dejó a Noé encallado en la esquina de Juan B. Justo y Jonte.
Parejitas de enamorados, hippies viejos, chicos que casi no lo conocen, chicas de ligue, jubilados autónomos, ejecutivos de corazón blando, nenitos con su brazalete de Say No More, familias enteras y familias divididas, cuarentones melancólicos y matrimonios de cincuenta y pico, rockers y fieritas, glams y bloggers, todos hicieron silencio absoluto. Y el viento sopló y el agua cayó como si estuvieran baldeando el mundo.
Y García, en la noche de su cumpleaños número 58, con un raro pero moderno peinado nuevo, los saludó desde sus dos metros y como siempre, sin avisar, salió volando. Y voló sobre el estadio, y acarició en vuelo rasante las cabezas de la gente, y fue feliz, por tercera vez en su vida.
Por: Jorge Lanata
Fuente: Diario Perfil
Charly García en Velez :"El primer concierto subacuático"


Este, sí, es el aguante. El "primer concierto subacuático", tal la descripción de Charly García, contó con la colaboración de más de 30.000 fieles (o cerca de 40.000, según la versión más difundida), que, aun en medio de un diluvio, no se movieron de sus lugares. Los precavidos abrieron sus paraguas, los buenos inversores sus pilotines comprados sobre el césped de Vélez, pero la gran mayoría no necesitó de ningún accesorio: su placebo fue un show épico, con García dirigiendo desde el piano la batuta de una banda ajustada hasta el colmo de la precisión.
"Fuera lluvia o más fuerte", pidió Charly al empezar con "No soy un extraño", el tercer tema de la noche tras "El amor espera" y "Rap de las hormigas". Es que él bien sabe aquello de que "siempre que llovió paró" y a este tiempo de resurrección que está experimentando no lo iba a opacar algo tan ordinario como un aguacero. Todo lo contrario, porque el vendaval que se desató justo cuando la sorpresa llamada Luis Alberto Spinetta subía a escena terminó convirtiéndose, es cierto, en la puesta menos deseada, pero también en la más efectiva.
A la hora pactada, no había mucho clima de show en el campo. El viento obligaba a dar marcha atrás con la mayoría de los chiches diseñados por Pichón Baldinú para la puesta. Primero se retiraron las pantallas laterales, luego se bajó el piano que colgaba del techo del escenario y, finalmente, salieron los músicos a "rockearla", en definitiva, el único argumento válido.
"Fuera lluvia o más fuerte", pidió Charly al empezar con "No soy un extraño", el tercer tema de la noche tras "El amor espera" y "Rap de las hormigas". Es que él bien sabe aquello de que "siempre que llovió paró" y a este tiempo de resurrección que está experimentando no lo iba a opacar algo tan ordinario como un aguacero. Todo lo contrario, porque el vendaval que se desató justo cuando la sorpresa llamada Luis Alberto Spinetta subía a escena terminó convirtiéndose, es cierto, en la puesta menos deseada, pero también en la más efectiva.
A la hora pactada, no había mucho clima de show en el campo. El viento obligaba a dar marcha atrás con la mayoría de los chiches diseñados por Pichón Baldinú para la puesta. Primero se retiraron las pantallas laterales, luego se bajó el piano que colgaba del techo del escenario y, finalmente, salieron los músicos a "rockearla", en definitiva, el único argumento válido.
Ese mix entre los secuaces de sus dorados 80 con el imperturbable trío chileno (al fin de cuentas el que más y mejor soportó los años feroces) funcionó a la perfección. Los teclados del "Zorrito" Quintiero coquetearon toda la noche con el piano de cola de García; la voz de Hilda Lizarazu secundó la maltratada garganta del líder y se lució sola en varios pasajes y la guitarra del Hendrix argentino, es decir el "Negro" García López, cumplió con su rol de viola principal. Kiushe Hayashida, guitarra; Carlos González, bajo, y Tonio Silva Peña, batería, completaron las piezas de un rompecabezas que estaba armado desde mucho antes de que los músicos empezaran a jugar.
El "buenas noches Say no More" con el que un Charly de negro inició el show estuvo acompañado de cierto nerviosismo que desaparecería con el correr de los temas. Al trío de clásicos iniciales, le seguiría "Cerca de la revolución", "Chipi chipi", "Fanky", "Vía muerta" y "Demoliendo hoteles" y, en cada una de ellas, la intención sería la misma: respetar la versión original, apenas adornarla con nuevos arreglos y dejar que su condición de himno hiciera lo demás.
El negro inicial lo cambiaría por un poncho, su lugar en el piano lo dejaría en contados pasajes para cantar al frente y sobre el final para tomar una guitarra, pero nunca el hombre del bigote bicolor se apartaría de su plan. Es que, cuando se tiene uno, mejor seguirlo, ¿no?
Con "Rezo por vos" apareció el "Flaco" Spinetta ("mi ídolo", lo presentó García), llegó el diluvio y comenzó el tramo más memorable de la noche. "Yendo de la cama al living", "Canción de 2 x 3", "Llorando en el espejo", "Me siento mucho mejor", "No voy en tren" y "No toquen", entre otras, se convertirían en la banda de sonido de las aguas danzantes. "No se va a llamar tu amor", "Inconsciente colectivo" y "Los dinosaurios" cerrarían las dos horas de concierto.
"Say no More es impermeable", había anunciado Charly al comienzo. Habría que agregar que la lealtad de su público también. La próxima lluvia hará olvidar a la de anteanoche, pero nada logrará que los 30.000 afortunados borren de sus memorias el regreso de un García auténtico.
El "buenas noches Say no More" con el que un Charly de negro inició el show estuvo acompañado de cierto nerviosismo que desaparecería con el correr de los temas. Al trío de clásicos iniciales, le seguiría "Cerca de la revolución", "Chipi chipi", "Fanky", "Vía muerta" y "Demoliendo hoteles" y, en cada una de ellas, la intención sería la misma: respetar la versión original, apenas adornarla con nuevos arreglos y dejar que su condición de himno hiciera lo demás.
El negro inicial lo cambiaría por un poncho, su lugar en el piano lo dejaría en contados pasajes para cantar al frente y sobre el final para tomar una guitarra, pero nunca el hombre del bigote bicolor se apartaría de su plan. Es que, cuando se tiene uno, mejor seguirlo, ¿no?
Con "Rezo por vos" apareció el "Flaco" Spinetta ("mi ídolo", lo presentó García), llegó el diluvio y comenzó el tramo más memorable de la noche. "Yendo de la cama al living", "Canción de 2 x 3", "Llorando en el espejo", "Me siento mucho mejor", "No voy en tren" y "No toquen", entre otras, se convertirían en la banda de sonido de las aguas danzantes. "No se va a llamar tu amor", "Inconsciente colectivo" y "Los dinosaurios" cerrarían las dos horas de concierto.
"Say no More es impermeable", había anunciado Charly al comienzo. Habría que agregar que la lealtad de su público también. La próxima lluvia hará olvidar a la de anteanoche, pero nada logrará que los 30.000 afortunados borren de sus memorias el regreso de un García auténtico.
Reconocimiento
El estadio de Vélez Sarsfield también será sede del regreso de Viejas Locas, el próximo 14 de noviembre. En la madrugada del viernes, mientras una numerosa cuadrilla trabajaba en el armado del escenario que pisarían Charly García y sus músicos y en cada uno de los detalles técnicos, "Pity" Alvarez apareció en el lugar en compañía de su mánager. Luego de saludar a cada uno de los asistentes y de firmar varios autógrafos, el cantante le echó un vistazo a la cancha.
El estadio de Vélez Sarsfield también será sede del regreso de Viejas Locas, el próximo 14 de noviembre. En la madrugada del viernes, mientras una numerosa cuadrilla trabajaba en el armado del escenario que pisarían Charly García y sus músicos y en cada uno de los detalles técnicos, "Pity" Alvarez apareció en el lugar en compañía de su mánager. Luego de saludar a cada uno de los asistentes y de firmar varios autógrafos, el cantante le echó un vistazo a la cancha.
Por: Sebastián Espósito
Fuente: La Nacion
viernes, 23 de octubre de 2009
CHARLY GARCÍA: VOLVER AL FUTURO.

Su sombra anuncia el regreso. Son las 17.35 del martes 20 de octubre. Un rayo de sol dibuja su silueta en el suelo sucio. La imagen, larga y espigada, anticipa su ingreso por la puerta principal del Microestadio de Argentinos Juniors. El hombre pisa su propia oscuridad y avanza a través del rectángulo de luz que parece indicarle el camino; baja unos escalones, se funde en un abrazo con el sonidista y prende un cigarrillo mientras habla con su manager. Sólo quince minutos lo separan del escenario. Su lugar. El sitio que lo devolvió a la vida.
Veintitrés tuvo acceso exclusivo a un ensayo general previo al recital que Charly García dará hoy, el día de su cumpleaños 58. Un año atrás, el músico salía en ambulancia de la clínica psiquiátrica Avril después de casi tres meses internado: le costaba caminar y hablar, y la atrofia en las manos le impedía tocar el piano. La recuperación era un sueño, y volver a los escenarios, una utopía que sólo entraba en la imaginación de un delirante.
“Está bueno, ¿no?”, pregunta ahora el tecladista Fabián “Zorrito” Von Quintiero, luego de presenciar la original “apertura de telón” creada especialmente para el show por Pichón Baldinú, el cofundador de la compañía De la Guarda, que viene de trabajar en shows de Disney y montar Hombre vertiente en la Expo Zaragoza el año pasado: el regreso se planificó como una superproducción, con un nivel de profesionalismo sólo dedicado a estrellas internacionales.
Charly asiente: le gusta la puesta. Sube al escenario y se sienta frente a su piano de cola negro. Toma un cuarto de helado que trajo el Zorrito y se queda en silencio mientras Hilda Lizarazu –que lo apoya desde los coros– hace de su histrionismo una imagen jovial.
Las canciones pegan fuerte entre la veintena de privilegiados que presencian el momento. Durante dos horas sin descanso pasan, enganchados, los clásicos (“Demoliendo hoteles”, “Raros peinados nuevos”, “Yendo de la cama al living”) y la voz de García brilla bajo el halo protector de Lizarazu, integrante, como Von Quintiero y el guitarrista Carlos García López, de la legendaria banda que grabó Cómo conseguir chicas.
Charly se arquea hacia atrás y llega –casi como en la época de Sui Generis– al punto justo que sus temas le demandan. Se muestra contento. Tema tras tema. Ya no quedan rastros del Charly irritable. “Las últimas épocas pueden parecer relocas – admitió el músico hace poco–. Pero yo seguía haciendo buenas canciones . Ahora el extra es que las voy a interpretar de una forma casi perfecta”.
Un error de la banda, dos errores. “Y, qué pasa, te quedaste dormido”, le dice en tono comprensivo a Carlos González, uno de los músicos chilenos que soportaron la tormenta junto a él en los últimos años.
Si la canción lo requiere, Charly deja el piano y se para en el centro del escenario para pegar más duro. Posa como si estuviera ante las cuarenta mil personas que llenarán Vélez: estira los brazos hacia adelante, e incita al baile al público imaginario. Se mueve solo hasta que Hilda lo invita a formar parte de una danza esférica. Después, corre para ubicarse detrás del piano y sonríe. Charly está de vuelta.
A un costado, Baldinú se muestra muy contento con esta oportunidad: “La puesta está diseñada para darle al concierto un entorno de ficción que se forma a partir de las canciones y que tiene que ver con la musicalidad y con las letras. Se trata de una dramaturgia en la que se va contando una historia a través de imágenes, figuras, telas. Se va a ver un espacio mágico que va a remarcar la idea del regreso y en el que Charly va a ser la figura”. Para la puesta, el escenógrafo contó con un telón tres veces mayor al de cualquier teatro, cientos de metros de tela blanca y veinte artistas, entre actrices y acróbatas aéreos. “Pasajera en trance” será uno de los momentos clave. “¿Si va a volar? –dice Baldinú–. Sí y no. La gente se va a sorprender, se trata de una escenografía virtual muy difícil de explicar, que nació de una idea suya. Me dejó en claro que no quería una puesta electrónica.”
Entre músicos, sonido, luces y asistentes de producción, hay cincuenta personas a las órdenes del músico. “Un despropósito”, podría pensar cualquier persona que haya presenciado alguno de esos shows en los que “el viejo Charly” –como él mismo se define en pasado– se quejaba de problemas de sonido, pateaba el teclado y se mandaba a mudar dejando a su tropa sin palabras. Pero no para este Charly, luminoso y receptivo –según quienes lo conocen–. El público respondió a la expectativa comprando 20 mil entradas en sólo dos días. La noche será registrada para lanzar un DVD sobre el regreso.
“Nunca vi un show de estas dimensiones para un artista nacional. Tanto despliegue... de afuera vienen músicos con un poco más de lo que cuenta Charly o con lo mismo”, comentó Mariana Badino, que coordinó el regreso desde la productora Fénix. “Queremos cuidar hasta el más mínimo detalle y darle incluso más de lo que puede llegar a necesitar.”
Los ensayos fueron de menor a mayor; del ambiente relajado del estudio en el campo de Palito en Luján, la banda pasó a una sala en Villa Urquiza; luego la producción alquiló El Teatro, en Lacroze y Álvarez Thomas, para ir tomando dimensión de escenario, y por último coparon el club Malvinas.
El músico volverá a hacerle frente a un estadio después de cinco años, cuando en el marco del Quilmes Rock logró un recital memorable en Ferro, bajo una intensa lluvia. Sin embargo, para recordar su último recital en solitario hay que remontarse al 17 de diciembre de 1993, con un escenario en el centro del campo del mismo estadio.
La campaña de marketing que acompañó el regreso marcó también el retorno al país de Darío Lopérfido –ex secretario de Cultura de la Alianza y director de una subsidiaria de Fénix–, quien logró ponerle un brazalete de Say No More gigante al Obelisco y craneó la “cadena nacional de rock”, por la que se conoció en simultáneo a través de varias radios “Deberías saber por qué”, el tema nuevo del artista. Lopérfido inventó los slogans “Vuelve el más grande” y bautizó la gira “Tengo que volverte a ver”.
El tour que comenzó en Lima y pasó por Chile, donde se presentó ante unas quince mil personas, seguirá luego del recital de Vélez en Montevideo, el 14 de noviembre: esa noche, en la entrega de los Grammy Latinos, Charly será reconocido con el premio “Logros de toda una vida”. La gira continuará por Ecuador y Colombia para desembarcar en Rosario el 5 de diciembre, y seguramente tocará otras ciudades del país y de Latinoamérica.
Por la cantidad de personas que conforman el staff y el volumen de equipos que se trasladan entre países, las fechas están espaciadas para asegurar que todo llegue a tiempo. En sus presentaciones, García contó con un tratamiento similar al que se les da a artistas internacionales: limusina a su disposición desde que pisa el aeropuerto y hospedaje en hoteles cinco estrellas junto a toda su comitiva –algo inusual para artistas locales–. Para no descuidar el tratamiento médico, García viaja con la psiquiatra Alicia Lischinsky, que encabeza el equipo interdisciplinario del centro de rehabilitación al que asiste a diario (ver nota aparte).
Después de ser internado a la fuerza el 9 de junio de 2008, luego de destruir una habitación de un hotel en Mendoza, García comenzó un derrotero en el que amenazó con suicidarse si no lo dejaban ir a su casa, fue alojado en la Clínica Dharma de Capital Federal, bajo tutela judicial continuó el tratamiento en el campo “Mi Negrita”, de Palito en Luján, y volvió a ser internado –esta vez en la clínica Avril– luego de protagonizar un ataque de ira. A partir de ahí, hace un año, las novedades fueron positivas y Charly empezó a reconstruir su círculo íntimo.
El principal sostén fue Palito: desde abril, cuando dejó Luján, Charly está viviendo en uno de los departamentos que Ortega tiene en el histórico Palacio de Los Patos, en Palermo. Ahí, el bicolor pasa el día haciendo ejercicios, mirando mucho fútbol y leyendo revistas internacionales de música. Por las noches, la rutina incluye algunas salidas al cine, teatro, recitales o cenas con su novia, la VJ de MTV Mecha Iñigo, el Zorrito, Hilda, el “Negro” García López, los músicos chilenos y su manager Fernando Szereszevsky, que luego de varios años alejado del músico volvió a trabajar con él y se convirtió en uno de sus confidentes.
En el último show que había dado en la Argentina, frente a la Basílica de Luján, García tocó seis temas y el Himno para mil personas. Se lo vio lento y falto de voz, aunque la jugada también era parte de la recuperación.
Hoy, Charly, que recuperó las fuerzas, se prepara para ofrecer un recital que lo vuelve a poner en el panteón de las grandes estrellas. Pisará el escenario con zapatos de charol, vestido de frac, como un director de orquesta. A partir de ahí será, nuevamente, el director de su propio futuro.
Por Bruno Lazzaro
Fuente: El Argentino
Veintitrés tuvo acceso exclusivo a un ensayo general previo al recital que Charly García dará hoy, el día de su cumpleaños 58. Un año atrás, el músico salía en ambulancia de la clínica psiquiátrica Avril después de casi tres meses internado: le costaba caminar y hablar, y la atrofia en las manos le impedía tocar el piano. La recuperación era un sueño, y volver a los escenarios, una utopía que sólo entraba en la imaginación de un delirante.
“Está bueno, ¿no?”, pregunta ahora el tecladista Fabián “Zorrito” Von Quintiero, luego de presenciar la original “apertura de telón” creada especialmente para el show por Pichón Baldinú, el cofundador de la compañía De la Guarda, que viene de trabajar en shows de Disney y montar Hombre vertiente en la Expo Zaragoza el año pasado: el regreso se planificó como una superproducción, con un nivel de profesionalismo sólo dedicado a estrellas internacionales.
Charly asiente: le gusta la puesta. Sube al escenario y se sienta frente a su piano de cola negro. Toma un cuarto de helado que trajo el Zorrito y se queda en silencio mientras Hilda Lizarazu –que lo apoya desde los coros– hace de su histrionismo una imagen jovial.
Las canciones pegan fuerte entre la veintena de privilegiados que presencian el momento. Durante dos horas sin descanso pasan, enganchados, los clásicos (“Demoliendo hoteles”, “Raros peinados nuevos”, “Yendo de la cama al living”) y la voz de García brilla bajo el halo protector de Lizarazu, integrante, como Von Quintiero y el guitarrista Carlos García López, de la legendaria banda que grabó Cómo conseguir chicas.
Charly se arquea hacia atrás y llega –casi como en la época de Sui Generis– al punto justo que sus temas le demandan. Se muestra contento. Tema tras tema. Ya no quedan rastros del Charly irritable. “Las últimas épocas pueden parecer relocas – admitió el músico hace poco–. Pero yo seguía haciendo buenas canciones . Ahora el extra es que las voy a interpretar de una forma casi perfecta”.
Un error de la banda, dos errores. “Y, qué pasa, te quedaste dormido”, le dice en tono comprensivo a Carlos González, uno de los músicos chilenos que soportaron la tormenta junto a él en los últimos años.
Si la canción lo requiere, Charly deja el piano y se para en el centro del escenario para pegar más duro. Posa como si estuviera ante las cuarenta mil personas que llenarán Vélez: estira los brazos hacia adelante, e incita al baile al público imaginario. Se mueve solo hasta que Hilda lo invita a formar parte de una danza esférica. Después, corre para ubicarse detrás del piano y sonríe. Charly está de vuelta.
A un costado, Baldinú se muestra muy contento con esta oportunidad: “La puesta está diseñada para darle al concierto un entorno de ficción que se forma a partir de las canciones y que tiene que ver con la musicalidad y con las letras. Se trata de una dramaturgia en la que se va contando una historia a través de imágenes, figuras, telas. Se va a ver un espacio mágico que va a remarcar la idea del regreso y en el que Charly va a ser la figura”. Para la puesta, el escenógrafo contó con un telón tres veces mayor al de cualquier teatro, cientos de metros de tela blanca y veinte artistas, entre actrices y acróbatas aéreos. “Pasajera en trance” será uno de los momentos clave. “¿Si va a volar? –dice Baldinú–. Sí y no. La gente se va a sorprender, se trata de una escenografía virtual muy difícil de explicar, que nació de una idea suya. Me dejó en claro que no quería una puesta electrónica.”
Entre músicos, sonido, luces y asistentes de producción, hay cincuenta personas a las órdenes del músico. “Un despropósito”, podría pensar cualquier persona que haya presenciado alguno de esos shows en los que “el viejo Charly” –como él mismo se define en pasado– se quejaba de problemas de sonido, pateaba el teclado y se mandaba a mudar dejando a su tropa sin palabras. Pero no para este Charly, luminoso y receptivo –según quienes lo conocen–. El público respondió a la expectativa comprando 20 mil entradas en sólo dos días. La noche será registrada para lanzar un DVD sobre el regreso.
“Nunca vi un show de estas dimensiones para un artista nacional. Tanto despliegue... de afuera vienen músicos con un poco más de lo que cuenta Charly o con lo mismo”, comentó Mariana Badino, que coordinó el regreso desde la productora Fénix. “Queremos cuidar hasta el más mínimo detalle y darle incluso más de lo que puede llegar a necesitar.”
Los ensayos fueron de menor a mayor; del ambiente relajado del estudio en el campo de Palito en Luján, la banda pasó a una sala en Villa Urquiza; luego la producción alquiló El Teatro, en Lacroze y Álvarez Thomas, para ir tomando dimensión de escenario, y por último coparon el club Malvinas.
El músico volverá a hacerle frente a un estadio después de cinco años, cuando en el marco del Quilmes Rock logró un recital memorable en Ferro, bajo una intensa lluvia. Sin embargo, para recordar su último recital en solitario hay que remontarse al 17 de diciembre de 1993, con un escenario en el centro del campo del mismo estadio.
La campaña de marketing que acompañó el regreso marcó también el retorno al país de Darío Lopérfido –ex secretario de Cultura de la Alianza y director de una subsidiaria de Fénix–, quien logró ponerle un brazalete de Say No More gigante al Obelisco y craneó la “cadena nacional de rock”, por la que se conoció en simultáneo a través de varias radios “Deberías saber por qué”, el tema nuevo del artista. Lopérfido inventó los slogans “Vuelve el más grande” y bautizó la gira “Tengo que volverte a ver”.
El tour que comenzó en Lima y pasó por Chile, donde se presentó ante unas quince mil personas, seguirá luego del recital de Vélez en Montevideo, el 14 de noviembre: esa noche, en la entrega de los Grammy Latinos, Charly será reconocido con el premio “Logros de toda una vida”. La gira continuará por Ecuador y Colombia para desembarcar en Rosario el 5 de diciembre, y seguramente tocará otras ciudades del país y de Latinoamérica.
Por la cantidad de personas que conforman el staff y el volumen de equipos que se trasladan entre países, las fechas están espaciadas para asegurar que todo llegue a tiempo. En sus presentaciones, García contó con un tratamiento similar al que se les da a artistas internacionales: limusina a su disposición desde que pisa el aeropuerto y hospedaje en hoteles cinco estrellas junto a toda su comitiva –algo inusual para artistas locales–. Para no descuidar el tratamiento médico, García viaja con la psiquiatra Alicia Lischinsky, que encabeza el equipo interdisciplinario del centro de rehabilitación al que asiste a diario (ver nota aparte).
Después de ser internado a la fuerza el 9 de junio de 2008, luego de destruir una habitación de un hotel en Mendoza, García comenzó un derrotero en el que amenazó con suicidarse si no lo dejaban ir a su casa, fue alojado en la Clínica Dharma de Capital Federal, bajo tutela judicial continuó el tratamiento en el campo “Mi Negrita”, de Palito en Luján, y volvió a ser internado –esta vez en la clínica Avril– luego de protagonizar un ataque de ira. A partir de ahí, hace un año, las novedades fueron positivas y Charly empezó a reconstruir su círculo íntimo.
El principal sostén fue Palito: desde abril, cuando dejó Luján, Charly está viviendo en uno de los departamentos que Ortega tiene en el histórico Palacio de Los Patos, en Palermo. Ahí, el bicolor pasa el día haciendo ejercicios, mirando mucho fútbol y leyendo revistas internacionales de música. Por las noches, la rutina incluye algunas salidas al cine, teatro, recitales o cenas con su novia, la VJ de MTV Mecha Iñigo, el Zorrito, Hilda, el “Negro” García López, los músicos chilenos y su manager Fernando Szereszevsky, que luego de varios años alejado del músico volvió a trabajar con él y se convirtió en uno de sus confidentes.
En el último show que había dado en la Argentina, frente a la Basílica de Luján, García tocó seis temas y el Himno para mil personas. Se lo vio lento y falto de voz, aunque la jugada también era parte de la recuperación.
Hoy, Charly, que recuperó las fuerzas, se prepara para ofrecer un recital que lo vuelve a poner en el panteón de las grandes estrellas. Pisará el escenario con zapatos de charol, vestido de frac, como un director de orquesta. A partir de ahí será, nuevamente, el director de su propio futuro.
Por Bruno Lazzaro
Fuente: El Argentino
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